
Algo que puede parecer tan sencillo como modificar el horario laboral de un trabajador puede darnos más quebraderos de cabeza de lo que pensamos. Así las cosas, en la organización de la jornada laboral, nos encontramos con numerosas trabas que, si bien redundan en beneficio de los empleados, pueden entorpecer el funcionamiento diario de las pymes al no existir tanta libertad como pueda creerse.
Una de las mismas, es la obligación de cumplir con determinados formalismos que pueden retrasar, o incluso impedir, la adaptación de la empresa a las necesidades de mercado en un momento como el actual en el que todos deberíamos tirar del mismo carro.



A raiz del
Es la directiva que ha aprobado la UE esta semana. A grandes rasgos, se podrá pactar entre empresario y trabajador, la ampliación de la jornada laboral hasta 65 horas semanales cuantificadas por periodos de tres meses. 