Una de las primeras decisiones que debemos tomar a la hora de iniciar nuestro proceso de internacionalización es la figura jurídica que utilizaremos para ello. Decantarse por una de las distintas opciones puede depender de muchos factores, la legislación del país, el régimen fiscal que queramos utilizar, la necesidad de contratar trabajadores, etc.
Hay varias figuras que se pueden utlizar, la posibilidad de nombrar agentes o distribuidores, trabajar con sucursales, crear filiales, comprar alguna empresa local que ya exista o establecer una joint venture son las principales. Las particularidades de cada una de ellas y su adaptación a la legislación del país en el que nos vamos a establecer van a ser los condicionantes principales a la hora de elegir entre todas ellas.
