He tenido un problema, y grave para mí por cierto. Os cuento: soy un músico malucho que me dedico a destrozar y masacrar melodías con un saxofón. Después del parón estival, he vuelto a cogerlo y cual ha sido mi sorpresa cuando he descubierto que se le han desajustado un par de muelles, por ende un par de llaves y “la trompeta ruidosa e insoportable” como la denomina la vecina del quinto ha dejado de funcionar.
Pues bien, yo, ni corto ni perezoso y siguiendo los fáciles y sabios consejos de Bricomanía, me he armado de destornilladores, pegamentos y muelles y Bingo; He conseguido romperlo en serio. Y aquí comienzan los problemas….. y las oportunidades de negocio para algunos.
En muy pocos sitios y muy pocas personas se dedican a la profesión de luthiers, o mecánicos de instrumentos musicales. Es decir, por supuesto que si hay, pero con una dispersión geográfica importante. El área de Valencia es uno de los más prolíficos en este sector dada la gran afición y cultura musical que tiene esta comunidad pero el resto de España, apenas cuenta con ellos. ¿Que ventajas tiene esta profesión? Pues se me ocurren las siguientes:

Hace unas décadas, comprar una simple caja de preservativos era impensable para la mayoría de nosotros, bien por la dificultad para adquirirlos, o bien por el propio miedo al que dirán si me ven comprando semejante artículo. A día de hoy, es una rutina que realizamos cualquiera de nosotros lo mismo que compramos una barra de pan.