
¿Qué sentido tiene lo local cuando todo lo que nos rodea es global? A mi entender ninguno, para nada se tiene que sacralizar. Que conste que concretamente me refiero a esta fiebre que parece que a algunos les ha entrado ahora para consumir productos locales, fabricaciones locales y demás, yo lo encuentro absurdo.
Parecía que tendíamos a un mundo global, a un entorno donde siempre podríamos encontrar de todos y en todos sitios, y de nosotros dependería la elección de donde y como abastecernos. Hemos llegado a ese mundo, pero ahora (algunos) nos dicen que no es sostenible, que es mejor consumir y fabricar localmente, pues dicen que nuestro amado planeta no lo resiste, que perjudica a no se qué y no se quién, yo sin duda no lo veo así.

¿Nos cuesta admitir que los demás también son buenos o incluso mejores? Uno de los frenos a la innovación es el “No inventado aquí” (NIA), esa predilección que sienten hasta las personas más creativas por sus propios inventos en detrimento de los de aquellos que trabajan para otras empresas (ya sabéis como el que es fan a muerte de un equipo de fútbol y que nunca admite que el equipo rival también juega bien).