
El pez grande se come al pequeño y eso es ley de vida, como ley de vida es que las empresas se coman entre sí, y las más potentes vayan absorbiendo y llevándose por el camino a todas aquellas empresas que algún día fueron sus competidoras, o bien a todas aquellas que pueden aportarles algo. Y es que comprar empresas es una buena forma de crecer, pero el crecimiento no es el único motivo de compra.
Podemos comprar empresas para crecer nosotros a nivel de penetración en el mercado o para especializarnos en aquello que sabemos hacer perfectamente y cubrir carencias por medio de la adquisición, que por si solos no sabíamos o teníamos dificultades para cubrir. También podemos comprar para eliminar a la competencia, o bien para entrar en nuevos mercados, incluso podemos comprar para realizar funciones que hasta el momento no podíamos abarcar y que mediante la adquisición de algún experto en la materia nos permite abarcar fácil y rápidamente.

