
En estos tiempos que nos ha tocado vivir vamos a ver como se cuestionan muchos principios que considerábamos generales. Uno de ellos, por ejemplo, es que las excedencias partían a solicitud del empleado. A día de hoy, y como una forma de ERE encubierto, o de pre-ERE nos encontramos con que hay quien impulsa que los trabajadores se acojan a estas medidas. Todo con tal de recurrir la masa salarial bruta que pende sobre la empresa (sin pararse a veces a preguntar si lo que tiene es un problema de ingresos y no de costes). Incluso hay quien se atreve a complementar los ingresos de sus empleados que se vayan de excedencia, todo con tal de estimularlos a que se la cojan.
En el mundo de las pymes, una de las excedencias que más solían doler era la que motivada por el cuidado de hijos. Así, sin comerlo ni beberlo, muchas empresas se tenían que tragar dichas excedencia, o incluso alternativas, como las de reducción de jornada, que conllevaban situaciones de semiblindaje laboral. Reconociendo los derechos de los trabajadores, hemos de asumir también que para una pequeña empresa esto solía ser dolorosa. Hoy por hoy quizás lo ven como una bendición. Sin embargo, siempre habrá para quien no sea así, quien busque la manera de extinguir dicha relación laboral sin coste. Pues bien, ojo al parche: la excedencia por cuidado de hijos no excluye la posibilidad de trabajar en otro lugar.
