Se define el estrés informático como la sensación de angustia que se genera en un usuario de software y equipos informáticos cuando no reacciona de manera adecuada a nuestras demandas de manera continuada en el tiempo. Por ejemplo, punteros de ratón que se pierden de la pantalla, programas que tardan una eternidad en abrir, cuelgues continuos de sistemas operativos… Visionad el vídeo a ver cuántas veces os ha dado gana de hacer eso con los equipos de la oficina.
Así podríamos estar definiendo situaciones de estrés informático hasta límites insospechados y si bien es cierto que el tabaco y su ausencia enfada mucho a los adictos a esta droga, los problemas informáticos y falta de respuesta de los sistemas desesperan a los muertos y generan una caida de productividad muy importante. Por todo esto las empresas deben tener en cuenta los siguientes aspectos para evitar el estrés informático:






¿Cansado de apretar una bola de goma para “desestresar”? ¿Destrozar una habitación de hotel te parece violento? ¿No te gusta el agua y por eso pasas del submarinismo entre tiburones? Tranquilo, siempre puedes abrazar vacas. Has leído bien: vacas de media tonelada y mirada bucólica.
¿Cuándo fue la última vez que te tomaste una tarde libre o, sencillamente, fuiste capaz de estar quince minutos sin hacer nada, absolutamente nada? Carpe diem, vive el momento, era la máxima de la película protagonizada por Robin Williams, El club de los poetas muertos. Sin embargo vivimos pendientes por lo que todavía no ha pasado o por lo mucho que nos queda por hacer o por el matador “tengo que…”. En lugar de centrarnos en el presente vivimos pensando en los futuribles, es decir, en lo que va a ser, como si fuéramos inmortales o quizá precisamente porque nos sabemos mortales y queremos conjurar la fragilidad de la existencia humana actuamos así.