
En los últimos años estamos asistiendo a una progresiva migración del marketing offline hacia el marketing online. Las nuevas herramientas (sobre todo, Internet y el marketing móvil) y las múltiples aplicaciones que surgen permiten maximimizar los resultados minimizando los recursos necesarios para obtenerlos.
A pesar de lo anterior, es indudable que los mejores resultados se obtienen aplicando un mix entre marketing online y offline, a pesar de que este último, cada vez más se enfrente a una serie de factores detractores como una mayor globalización, la saturación de la oferta o la menor paciencia del cliente hacia la interrupción, por citar algunas.





