¿Cuántas veces nos hemos lamentado por no estudiar más cuándo éramos jóvenes o por no tener papeles que avalen ciertas conocimientos? En mi opinión nada sustituye a la enseñanza presencial pero estamos en el siglo XXI y las nuevas tecnologías han puesto a nuestra disposición una poderosa herramienta sustitutiva: la formación online.
El horario lo pones tú y todo desde un ordenador con conexión. A grandes rasgos existe un tutor al cual le enviamos periódicamente ciertos ejercicios y le consultamos las dudas. Al final del curso obtenemos el correspondiente diploma con las horas o realizamos un examen presencial. Lógicamente, estos últimos son los más prestigiosos pero también los más caros.
