No podemos negar que la motivación de las personas es un factor esencial en su rendimiento. Dentro de una organización empresarial esto está ligado con la productivadad y, como consecuencia, con una optima gestión de los recursos para lograr los objetivos del negocio. Un buen diseño de los puestos de trabajo puede aumentar la motivación de los trabajadores e incidir de manera positiva en sus resultados.
Por eso la definición de los puestos, de las tareas a realizar y la búsqueda de los candidatos idóneos para cada desempeño no sólo es importante para que esas tareas se lleven a cabo, sino que lo es desde el punto de vista de que los trabajadores se encuentren motivados a la hora de afrontarlas.






Sabido es que los productos o servicios, al igual que las personas, tienen un ciclo vital. A grandes rasgos, ese ciclo se divide en cuatro fases: introducción, crecimiento, madurez y declive. Es decir nacen, crecen, maduran y envejecen. Ya en la madurez las ventas empiezan a declinar. Para alargar su presencia en el mercado y reactivar las ventas hay diversas estrategias, unas centradas en el propio producto y otras en el mercado. En lo que se refiere a las primeras podemos distinguir: