
Hace tan solo unos días analizaba en estas páginas el efecto temporal y limitado que tiene una subida de sueldo sobre un miembro de la plantilla, y hoy quiero ir un poco más allá, exponiéndoles los motivos que a veces consiguen ‘atrapar’ a los directivos, o la aceptación de puestos menos remunerados por parte de estos, por el hecho de que les permitirían llenar otras facetas de su vida personal y/o profesional.
Ante los jugosos planes de retribución de muchos directivos, muchas veces tendemos a pensar que tras alcanzar un cierto nivel profesional nos volvemos un poco ‘mercenarios’, al calor de una visión global y unas dotes de gestión que nos permiten saltar de sector en sector de actividad con suma facilidad, buscando un nuevo proyecto que nos permita incrementar nuestro resultado económico. Pero, a pesar de lo que se pueda pensar a priori, ya que el dinero es un bien deseado sobre el que la mayoría quiere más, para ‘atrapar’ a un directivo nos hace falta más que eso, ¿pero de qué se trata?







¿Alguien puede imaginar la película de El Padrino sin Robert Duvall en el papel de Tom Hagen, el consiglieri de Don Vito? Si el cine ya nos presentó hace años a esta pieza clave en el engranaje de las familias mafiosas, cada vez son más las empresas que incorporan un controller, un hombre de confianza, a su organigrama. El controller o profesional que le toma el pulso a la actividad empresarial es, por lo general, un licenciado en Económicas o ADE con varios años de experiencia en auditoría, entidades bancarias o departamentos financieros.