El perfume, la venganza de la jueza y el miedo empresarial

Una jueza de Úbeda ordenó el precinto de una perfumería y una droguería por suponer que vendían imitaciones. El problema tiene su origen en unas rencillas comerciales surgidas a raiz de una solicitud de cambio del perfume una vez usado sustancialmente, achacando “que no olía bien”.
La jueza, llevando a cabo un manifiesto abuso de poder, consiguió que los dueños de la perfumería le devolviesen el dinero pagado por el perfume y al día siguiente mandó orden de precinto contra los dos establecimientos que regentaba el dueño. Lo peor de todo este caso, es que los propietarios agraviados en este atropello, no iniciaron ningún tipo de acción legal contra la jueza, después de tener ocho días las dos tiendas cerradas de malas maneras. Ha sido el Consejo General del Poder Judicial quién ha actuado de oficio en este caso.


Peligroso precedente el que ha sentado el gobierno alemán, 