PwC ha realizado un Encuesta mundial sobre fraude y delito económico 2011, a partir de la opinión de 4.000 ejecutivos en 72 países, entre los que se incluye España. Con estos datos elabora un informe indicando el tipo de delitos económicos que padecen las empresas españolas, el perfil del defraudador y las medidas que adoptan las compañías para evitarlos.
Los datos de 2011 son, cuanto menos sorprendentes, casi la mitad de las empresas españolas (el 47%) reconoce haber sido víctima de algún tipo de fraude. Un porcentaje muy superior al de las compañías europeas, del 30,2%, y al declarado por las propias empresas españolas en 2009 (34,5%). Los motivos: la escasez de recursos, junto con las difíciles circunstancias económicas por las que atraviesa España, se ha convertido en un caldo de cultivo perfecto para la proliferación de los delitos económicos en nuestro país.



