
Hay una cosa que no por ser usual y habitual me deja de parecer curiosa, y es la tendencia cada vez mayor de muchas empresas a duplicar sus envíos publicitarios. Me explico, concretamente me refiero a estas empresas que tienen por costumbre enviarnos su catálogo de productos por correo electrónico y que por ese medio nos tienen habitualmente informados, y a su vez nos van enviando la misma información por correo ordinario.
Por supuesto que los que digan que no tiene nada que ver una cosa con la otra pues en realidad son medios complementarios y no excluyentes tienen razón. Como también la tienen aquellos que dicen que es normal que se siga enviando publicidad de forma ordinaria por correo postal pues hay muchos clientes que aún no se han familiarizado con los sistemas online, y que de renunciar al envío físico perderían clientes. Tienen razón, sí, pero a mi entender una razón con muchos matices.


En estos tiempos revueltos, una de la prioridades de cualquier gestor de pymes es ahorrar dinero. Los costes se miran con lupa, se recorta todo lo accesorio, se negocia el detalle más nimio. En la suma de pequeños detalles puede estar la diferencia entre sobrevivir o no a la sacudida económica que se avecina. Y digo bien, que se avecina, pues lo peor esta por llegar.