Difícil cuestión la que planteo. En primer lugar no es agradable en absoluto ser víctima de un robo, una estafa o una apropiación indebida, y en segundo lugar es menos agradable afrontar el problema que ocasiona un comportamiento de este estilo por algún integrante de nuestra organización.
Cuando se comete un delito, siempre tenemos a la justicia de nuestra parte, al menos se presupone la seguridad jurídica de nuestro sistema judicial, pero aquí estamos hablando de un problema real y tangible y no de derechos, deberes y código penal. La preguntas que nos tenemos que formular en estos casos son las siguientes:
- ¿Quiero recuperar mi dinero?
- ¿Quiero que el empleado siga en la empresa?
- ¿Quiero que el empleado que ha cometido el hecho pague por ello?

y yo como gerente, o como miembro del órgano del Consejo de Administración un inepto. Me asalta esta reflexión a raiz de leer la noticia publicada en el Diario de Sevilla, en la que un empleado ha conseguido estafar a una empresa 395.000 € mediante la contratación ficticia de trabajadores en diferentes obras.
Es la pregunta me se me viene a la mente después de leer