Cada día, desde que nos levantamos, tenemos que usar contraseñas y claves para infinidad de procesos como claves de acceso a nuestras páginas personales de los bancos, correo electrónico, firma electrónica, acceso telefónico a multitud de servicios. Toda empresa tiene multitud de contraseñas para cualquier acceso o proceso.
Lógicamente, y lo más usual es que cada uno de nosotros utilicemos una o dos para todos los procesos que enumero. En primer lugar, sólo pensamos su facilidad para recordarla, por lo que solemos recurrir a fechas, nombres conocidos o cosas así. Tanta lógica, genera que tengamos nuestros accesos personales sumamente desprotegidos.
Las premisas básicas que enumeran para hacer una contraseña segura son las siguientes:
- Longitud; dado que se recomienda que no sea excesivamente corta
- Originalidad; evitando nombres comunes, de familiares…
- Repetición de caracteres; contraseñas tipo 0000 o similares son las primeras que se prueban. Se deben desechar.
- Uso de dígitos con la intercalando mayúsculas y minúsculas. Complica su craqueo o pirateo.
- Uso de signos de exclamación, puntuación o carácteres poco usuales.
