Todos y cada uno de nosotros buscamos tanto a nivel como personal profesional minimizar en la medida de lo posible los ciclos e intentar tener una vida lo más estable posible. Evidente esta pretensión es un tanto fútil ya que como en la economía del sistema capitalista los ciclos son sitémicos, bien a nuestro pesar.
Lo bueno de los ciclos es que producen un contraste que nos sirve para apreciar lo que tenemos y disponer de una medida con la que evaluar lo que nos acontece. Como me decía un amigo médico con quien estuve trabajando varios años, “la salud es el período entre dos enfermades”. Para quienes les angustie sobremanera esos cambios de ciclo, el coaching les puede resultar de utilidad.


