
Hace ya más de una década que pise por primera vez suelo asiático, concretamente suelo chino y tengo que decir que la realidad social y económica de ese momento del gigante asiático para nada tenía que ver con el momento actual, y obviamente eso también era así para el ámbito de los negocios.
Recuerdo que llegue a un país aún atrasado, encerrado en sí mismo y con grandes problemas estructurales que le impedían avanzar. Hoy más allá de mis diferencias con la política de ese país, mis reticencias ante el cambio de modelo que puede suponer una mayor influencia china, y ante mis dudas ante el modelo de crecimiento chino, he de reconocer que el mercado chino es un mercado no se si ideal, pero si necesario para hacer negocios.

