
Ya se puede decir que estamos a tan solo unas semanas de la articulación definitiva de la denominada como Ley de Emprendedores, una norma que en esencia tratará de dinamizar el emprendimiento ‘made in Spain’, limar las diferencias regulatorias que existen entre las distintas regiones españolas que tanto traen de cabeza al empresario que inicia una expansión dentro del territorio nacional, reducirá los trámites burocráticos, permitirá conseguir un ahorro fiscal a los autónomos que contraten a al menos un trabajador, e incluso facilidades financieras.
Como pueden apreciar estas medidas son muy positivas y sin lugar a dudas impulsarán a aquéllos empresarios que ya tienen una actividad y a otros que aún no han salido al mercado a poner sus ideas en marcha, con efectos trasversales muy positivos para la economía del país y la competitividad. En definitiva, algo que estaban esperando muchos emprendedores que no se lanzaban por los elevados impedimentos, pero según lo anticipado hasta ahora adolece de una carestía importante, la financiación.

