
No hay nada que pueda dar peor imagen a nuestro negocio que no dar servicio, y es que siempre he sido de la opinión de que un fallo, un error, o una incidencia con nuestros productos pueden suceder, pero lo que no puede suceder es la ausencia, la falta de servicio o la lentitud de este. El cliente podrá entender un fallo por grande que este sea, pero el cliente no podrá entender que no le tratemos adecuadamente o que lo hagamos lentamente.
Y para que lo dicho anteriormente sea cierto y apliquemos los máximos niveles de calidad en el servicio a nuestros clientes, hemos de marcarnos unos protocolos, unas pautas, y unos pasos muy claros a seguir en el trato con nuestros clientes, y uno de estos pasos ineludibles, es dar respuesta al cliente siempre, ante cualquier comunicación y en cualquier circunstancia en un plazo máximo de 48h laborables.



