
La sombra del asesor Maus se dibujaba en la puerta del despacho del empresario que había contratado sus servicios, tras escuchar los efectos de su último servicio. El asesor llevaba unos minutos de pie sin decir nada y el cliente no sabía cómo reaccionar así que levantó la mano y le señaló una incómoda silla mientras decía: “Por favor, siéntese”.
Maus era una de esas personas de aire distraído y mirada inquietante, que suele vestir con mucho gusto, pero que termina estropeando todo el look con una corbata que no pega con nada. De hecho, el cliente quedó hipnotizado por su corbata del Chip y Chop antes de poder mirarle a la cara. Cuando Maus dejó de toquetear la silla para comprobar si estaba coja, se sentó y solo entonces su cliente pudo explicar el caso.





