Todos hemos oido hablar de los problemas del aceite de girasol, del descontrol por parte de aduanas, y la poca claridad con la que ha actuado Sanidad en este embrollo. No voy a entrar en toda la “hipotética crisis” que ha provocado esta falta de información, pero la realidad es que un sector de los consumidores habituales del aceite de girasol, se habrán planteado si es sano o no seguir consumiéndolo.
En estos momentos de incertidumbre de algunos productos, es donde tienen que mover ficha los productos sustitutivos. Para el caso del aceite de girasol el sustituto es obvio: Aceite de oliva. Tenemos entre nuestros méritos ser el primer productor mundial de aceite de oliva, y curiosamente yo resido en la provincia con mayor producción del mundo, Jaén. Cual ha sido mi sorpresa, como todo el sector del aceite de oliva siquiera se ha inmutado frente a la crisis que está atravesando su mas directo competidor.
