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¿Se deben mostrar los sentimientos en el trabajo?

¿Se deben mostrar los sentimientos en el trabajo?
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Detrás de cada trabajador hay una persona, y detrás de esta una vida con sus penas y sus alegrías, que inciden en nuestro estado de ánimo y que a veces es difícil ocultar en nuestro lugar de trabajo, pudiendo interferir en la relación profesional y en la apreciación que nuestros superiores y nuestros compañeros se formen sobre nosotros.

En todas las empresas, sobre todo en las más pequeñas dónde difícilmente se puede delimitar la relación personal y la profesional, mostrar nuestros sentimientos tiene grandes repercusiones. Con ello, no quiero decir que nunca se deban mostrar los sentimientos en el trabajo, pero sí que hay que esforzarse por saber cómo se comunican y las posibles consecuencias que ello tiene.

Pongamos un ejemplo de un acontecimiento con respuesta positiva y otro con negativa:

1. Estímulos positivos


Pensemos por un momento que acontece un estímulo positivo como puede ser la superación de una certificación profesional o la compra de una nueva casa en el litoral, obviamente, nos sentiremos felices en ambos casos, pero mientras que en el primer ejemplo nos permitirá que nuestros compañeros reconozcan nuestro esfuerzo, algo muy positivo, en el segundo caso, es muy posible que la apreciación se haga en otro sentido, con sospechas del tipo: ¿le habrán subido el sueldo? ¿cómo la habrá comprado? ¿cuánto le habrá costado la casa? que siempre son indeseables.

2. Estímulos negativos


Ahora analicemos el caso de un estímulo negativo, como por ejemplo la manifestación de un problema económico o la enfermedad de un hijo, la comunicación del primer ejemplo resulta siempre negativa porque no podemos olvidar que el trabajo no es un lugar dónde se hayan de manifestar nuestros problemas personales, con evidentes consecuencias negativas sobre la opinión que nuestros colegas se puedan formar sobre nosotros.

En el segundo ejemplo, hay que decir que según se comunique la noticia, el mensaje puede ser muy distinto, puesto que si mostramos miedo e incertidumbre, lo notarán en la organización, mientras que si mostramos optimismo (aunque cueste), apreciarán nuestra valentía y nuestro afán de superación ante las adversidades.

Seguramente el asunto que trato en este post sea uno de los más complejos, y con los que mayor cantidad de opiniones en sentidos distintos me pueda encontrar, pero compartirán conmigo que podemos ‘aprovechar’ tanto los estímulos positivos como negativos para emitir señales en nuestra empresa con el objetivo de ‘estilizar’ la apreciación que se formen sobre nosotros. ¿Qué opinan al respecto? ¿Se deben mostrar los sentimientos en el trabajo?

En Pymes y Autónomos | El toque humano
Imagen | dskciado

 

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