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No me duele los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena

Esta frase pertenece al legado que nos dejó Martin Luther King y actualmente tiene plena vigencia en nuestro país dada la situación que tenemos, no sólo de recortes si no también por las reformas fiscales que se están aplicando y que van a perjudicar directamente a un colectivo muy determinante de nuestra economía, el de las pymes y, sobre todo, los autónomos.

Nuestro compañero JM publicó ayer una excelente entrada exponiendo detalladamente cada uno de estos cambios y las graves consecuencias que van a tener sobre todos aquellos que desempeñen una actividad profesional y que me obliga a cuestionarme la resiliencia de nuestra sociedad.

Recapitulando los acontecimientos de los últimos meses como la huelga general, de dudoso éxito, no porque no estuviese suficientemente motivada, si no porque quienes la conovocaron, los sindicatos, después de años de una actitud manifiestamente indolente no están legitimados para defender los derechos de los trabajadores.

La “marcha negra”,apoyada por doscientos mineros, lo que apenas representa el 5% del total del sector, no refleja un alto nivel de implicación de sus miembros a pesar de la amenaza de desaparición acelerada que planea sobre ellos.

Desde el fin de semana se aprecian tímidos movimientos de los funcionarios, a quienes a la reducción del 5% del 2010 se le suma nueva entorno al 7%. Realmente que su malestar de este grupo sea expresado por unos cuantos cientos, siendo muy generosos, ¿miles? y planteando movilizaciones más serias a la vuelta de vacaciones, debe ser que se les da un compás de espera al Gobierno para que reflexione sobre sus actos, reflejan poca preocupación por este grupo.

Yéndonos más atrás en las manifestaciones del 15M, de 2011 y 2012, congregaron a cientos de miles de personas de “indignados” en toda España, lo que no puede considerarse como un éxito, ya que algunas reinvidicanciones como “Democracia Real Ya” es una necesidad indiscutible. Las palabras de nuestros propios políticos lo corrobora cuando los ajustes los justifican porque están determinados por entidades supranacionales o algo más hetéreo “los mercados” y de este modo, cualquier parecido con sus programas electorales es mera coincidencia.

Ahora afrontamos un ajuste mucho más severo y que afecta directamente hacia lo que el propio Gobierno proclama como motor de la economía, los autónomos. Plantear un incremento del IVA de cinco puntos en poco más de dos años y un incremento del IRPF de seis puntos, no es solo pagar más impuestos es, como bien indica JM en su entrada, obligar a un gran número de autónomos o a cerrar sus negocios o promocionar la economía sumergida.

Aún así, y siendo muy consciente de la capacidad de resiliencia de la sociedad española, no puedo dejar de plantearme como con unas medidas tan contraproducentes para el “motor de la economía” como no está habiendo movimientos que tengan la voluntad de reflejar el malestar y el desacuerdo contra este tipo de medidas, ni nos planteamos valorar su puesta en escena en el Parlamento, entre aplausos de sus acólitos.

En toda esta pléyade no he mencionado a los muchos más de cinco millones de parados cuyo quietud es proverbial, aún más, siendo junto a los jubilados, los que están en mayor riesgo de exclusión. Retomando la frase del principio no acabo de determinar si realmente nuestra sociedad esta adormecida o realmente es indiferente, en cuyo caso haría propia la frase de Martin Luther King.

Imagen | Gamman Man
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