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¿Innovadores pobres o pobres innovadores?

¿Innovadores pobres o pobres innovadores?
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Cuando oímos hablar de innovación pensamos en una inversión económica que como pymes no podemos afrontar. Es verdad: las ayudas a la innovación existen (como las de Enisa, el CDTI y otras alternativas promovidas por el Gobierno y las autonomías) pero no es fácil acceder a ellas y más de la mitad de las propuestas quedan en el camino.

Quizás en nuestro país nos estamos olvidando de innovar en unos terrenos cuyos costes económicos no son tan importantes: la mentalidad y las ideas. No es extraño que las empresas más innovadoras se concentren en los sectores de química, informática e información y comunicación pero la innovación es algo más que tecnología.

Tenemos que innovar en la gestión de nuestro capital económico, humano e intelectual para lograr redefinir nuestro modelo de negocio y lograr los fondos necesarios para realizar inversiones técnicas. La innovación como medio para innovar y por tanto, la meta como parte del camino. Comencemos cambiando nuestra mentalidad y no nos sentemos soñando con que las cosas cambiarán y alguien vendrá a ayudarnos. ¿Que el Gobierno es el que debe cambiar de mentalidad? Posiblemente, pero no esperaré a descubrirlo.

La innovación se puede traducir como beneficios productivos y por ello tenemos que concentrarnos en la productividad multifactor. Los elementos que influyen en nuestra capacidad productiva no se concentran únicamente en los avances técnicos implementados sino que existe otros como el capital humano que ya está presente y se puede potenciar mediante técnicas de incentivos, formación y políticas de recursos humanos. No debemos estudiarlo solo como un coste económico sino como un potencial.

Además, la buena gestión energética o los costes de la materia prima (algunas más afectadas por el proveedor que otras donde poco podemos hacer) son factores donde se puede actuar desde ya. ¿Y la distribución? No la olvidemos, hay que gestionar los outputs eficientemente.

Es importante lograr pequeñas modificaciones en pro de un gran cambio que irá llegando poco a poco. ¿Acaso piensas que no puedes mejorar nada?

No es el camino fácil ni rápido, eso seguro, pero no veo otro: "Mejora continua". Buscar nuestras necesidades, debatir las posibilidades y crear un plan de acción para cubrirlas. Lo mismo que hacemos con el mercado.

Puede que no tengamos mucho dinero pero tenemos carácter emprendedor, por eso estamos aquí. No somos grandes pero somos flexibles y sabemos que innovar es también reinventarnos sacando de donde no hay y realizando ajustes en la gestión. Al fin y al cabo así comienzan sus negocios muchos emprendedores y otros tantos sobreviven. Tenemos que enfocar correctamente nuestros esfuerzos.

España se mantiene estática e incluso se retrae la innovación pero nosotros seguiremos en pie buscando nuevas maneras de hacer las cosas. Es cuestión de mentalidad y de coger el toro por los cuernos pero ante todo de supervivencia. Que nadie lo dude, las pymes seguirán luchando.

Pymes y Autónomos | A más crisis, menos innovación, El proceso de la innovación, La paradoja de fiscalidad de la innovación Imagen | HGruber

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