I^3, más allá del I+D

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En un principio fue el I+D, la Investigación y Desarrollo. Muchos hemos crecido con este mantra zumbando en los oídos. Pero cuando ya nos habíamos acostumbrado, van y nos meten una i minúscula. I+D+i, Investigación, Desarrollo e Innovación. Un círculo que comenzaba en palabras de Aho, expremier finlandés, metiendo dinero para obtener conocimiento (Investigación) y acababa introduciendo conocimiento para obtener dinero (innovación). Pues bien, ahora tenemos otro concepto, inoculado por Mario López de Ávila: I^3, otra suerte de circulo virtuoso.

Mario, profesor del IE y empresario, entiende desde hace tiempo que el I+D+i está un tanto sobado, de ahí que desde hace tiempo empezó a a hablar de I^2: innovación e internacionalización. La introducción de la variable comentada llamó mi atención, pues no era la primera vez que había escuchado aseveraciones semejantes por parte de gente muy distinta. Todavía recuerdo a quien me dijo muy tajante que un modo claro de saber si una empresa innovaba es comprobar que exportaba. Si innova exporta, esa era su máxima. Pero volvamos a Mario y a la necesidad de esa internacionalización:

Innovar para Internacionalizar, innovar para mercados exteriores. Aquí nadie tiene un duro [consumo de capa caída, paro en aumento, etc], así que hay que salir fuera. Esto implica rizar el rizo en cuanto a incertidumbre se refiere, porque la tienes por partida doble: no sólo estás trabajando “en una solución por construir para un problema por conocer”, sino que aparecen los problemas propios derivados de la distancia, el idioma, el desconocimiento del marco legal, así como del entorno de negocios, las relaciones de poder, usos y costumbres, etc.

Efectivamente, en un mercado global como el actual, una empresa española que exporta es que tiene algo que decir, algo nuevo que aportar al mercado. Es más, y corroborándolo con amigos, buena parte de las empresas que están superando la crisis lo hacen gracias a su fuerte faceta exportadora. Ojo, que cuando hablo de exportación lo hago en sentido amplio, tanto exportando ellas como vendiendo a empresas nacionales cuyo principal mercado es la exportación.

Pero dichos planes de internacionalización acarrean la necesidad de financiación, de Inversión, la tercera I en cuestión. Y como apunta Mario esa faceta habrá que trabajarla sin pausa, rebuscando en lo público y en lo privado. Aunque, en mi opinión, el financiar proyectos internacionales tiene bastantes más posibilidades que los puramente nacionales: para empezar los bancos intuyen lo que hemos comentado sobre la internacionalización, y además contamos con la posibilidad, al menos a medio plazo de establecer relaciones financieras con entidades foráneas.

Así que chicos, toca ser un poco vagabundos. No es una opción, es una obligación.

Vía | I^3
En Pymes y Autónomos | Proceso de internacionalización,

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