Acabamos de pasar la festividad de Todos los Santos. O, tal y como la conocen los más pequeños hoy por hoy, Halloween. Las connotaciones de esta noche como la noche por excelencia del terror son innegables. De hecho la programación televisiva así lo mostró, con numerosas películas del género. Claro que, dentro de las mismas, hay un subgénero que es punto y aparte y que siempre ha estado ahí, a diferencia de otros que van y vienen. Me refiero al de las casa encantadas. Y pensando, pensando, me he acordado de El Resplandor, de los pasillos de ese viejo hotel por el que deambulaba Nicholson. ¿A dónde quiero ir a parar con este guiño cinéfilo? Fácil, a lanzaros una pregunta: ¿existen los locales malditos?
¿De qué estoy hablando? Me refiero a locales en los que, cuando veo como se inicia un negocio, me pregunto cuánto tiempo tardarán en cerrarlo. De locales en los que has visto pasar negocios fugaces a lo largo de los años. De locales en los que, si conoces al ilusionado emprendedor que se hace cargo de ellos, se te hace un nudo en el estomago al tener que callarte y no soltarle tus temores. Pero, ¿es una maldición o son otros factores los que explican la existencia de estos agujeros negros empresariales?
No creo en las maldiciones. En la inmensa mayoría de los casos basta rascar un poco para darse cuenta de que se explican facilmente por otros factores, aunque quizás algunos pasen desapercibidos para el público en general: rentas imposibles de levantar, tráfico inadecuado de clientes en cantidad o calidad, sectores o modelos de negocio claramente en crisis en determinadas poblaciones, especialmente en determinadas zonas (un clásico en hostelería), pago de traspasos que condicionan la financiación futura, comunidades de vecinos que te ponen mil limitaciones, plantillas que se transmiten con los negocios que son un lastre, etc…
Y sin embargo, uno acaba conociendo negocios, locales, donde no acaba de encontrar la explicación. Seguro que haberla hayla, pero se resiste a aparecer, a explicar la causa de que modelos de negocio muy distintos, emprendedores con capacidad, músculo financiero, con un proyecto a priori interesante, se la pegan uno tras otros. ¿ Conocéis también vosotros locales malditos?
En Pymes y autónomos | Ajuste de Cuentas: dos errores en la puesta en marcha de un negocio, El emplazamiento comercial
Comentarios
1 Comentario moderado
-20El bar de abajo ha pasado en los últimos 3 años por tres dueños distintos. Y está destinado al cierre en unos meses. Se ve venir. No hay un "savoir faire", y el empresario no observa, ni a los clientes fieles o potenciales, ni a la competencia de la zona. Error, gran error.
No existe maldición, existe cabeza, mentalidad y un empresario detrás bien asesorado e informado (se evitarían muchas de las inversiones inasumibles que comentas). Y con un mínimo de conocimiento del sector. Por ponerte detrás de una barrra no te conviertes en hostelero, ni en buen profesional.
Sólo es un ejemplo, pero hay miles.
-- editado por última vez a las 13:53
Cierto, pero es más cómodo creer en maldiciones, ;). Por otro lado, con los cambios en los hábitos de consumo, hay locales comerciales que no se si son malditos, pero desde luego que son muertos vivientes, y no hay Dios que los saque adelante.
El caso del bar lo he vivido yo delante de mi casa durante varios años. No todos los locales sirven para todos los negocios y hay gente que parece que no lo pilla (o no es informa adecuadamente). Es increíble ver como abre uno y cierra a los pocos meses, y así año tras año.
La localización, la geometría del local, la fachada,... hay tantos factores que parecen chorras pero que cuentan tanto.
Yo también tengo enfrente de casa, y lo único que ha sobrevivido de él al paso de los años, es un supuesto cliente que no consume nada, pero siempre está allí, haciendo no se sabe qué.
Algo así como la figura del gambrinus, pero humano.
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