El mejor discurso: ideas propias

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Admito ser una cinéfila empedernida. en cuanto a discursos motivadores dentro de joyas del séptimo arte podríamos escribir un tratado ¡si es que no existe ya! ¿Por qué esta película es recomendable? Tal vez por su esencia: la inteligencia emocional no va siempre de la mano de la intelectual y este fallo de conexión, puede producir un cortocircuito importante.

En “El indomable Will Hunting” el protagonista posee un cociente intelectual elevado, es capaz de desarmar a un memorizador de datos como el que aparece en el vídeo. Esta escena representa algo más que una pelea verbal, en realidad se trata de una demostración de que se puede ser brillante sin necesidad de tener una formación elitista, siempre y cuando nuestro afán de curiosidad y de aprender esté por encima de otras limitaciones: económicas, psicológicas, sociológicas o de cualquier otra índole.

Ideas propias

En la empresa resulta complicado ser creativo o incluso demostrar nuestros conocimientos. Ya se sabe que en algunos países los jefes apuestan por rodearse de empleados mediocres para que su figura no deje de brillar, en realidad para que no se olvide quién manda. Craso error. Un gerente con un ápice de inteligencia, sabrá rodearse de los mejores para aprender de ellos y convertirse en alguien superior.

Pero cuando los complejos de inferioridad acompañan al poder, mal asunto. Houston tenemos un problema. Las personas inteligentes, resolutivas y con liderazgo son temidas, envidiadas y normalmente, aunque parezca increíble son relegadas a puestos donde no pueden demostrar su talento para no llamar la atención ni destacar. Es muy difícil trabajar en un entorno donde el gris predomina y donde los cambios e ideas nuevas no son bien recibidas.

Déjame que te escuche

¿Has escuchado el razonamiento de Will para no aceptar en principio, un trabajo de prestigio? A lo largo de la Historia muchos inventores, genios de todo tipo, personas a las que respetamos que aparecen en nuestros libros de Historia han visto cómo su capacidad intelectual era manipulada según para quién trabajaran. Hay que tener mucha personalidad, confianza en uno mismo, ¡algo de dinero o un empleo que te espere! para decir “no” a un puesto semejante.

A algunos les podrá parecer que es un fracasado, listo pero fracasado por renunciar a ganar un buen sueldo y garantizar su futuro, pero aunque atravesemos momentos extremadamente delicados en el ámbito económico y laboral, el tener las ideas claras, los objetivos nítidos y una personalidad fuerte que no se venga abajo ante un hipotético fracaso, es uno de los mejores masters que pueda ofrecer el mercado académico y que te sirva para ser una persona de verdad.

Una dosis de motivación realista

¿Cuántas personas estarán en estos momentos trabajando y sufriendo por destacar entre sus compañeros? Muchos. Si en este país nuestro, que necesita tantos cambios, comenzáramos a dar el valor que se merece el trabajador, las cosas serían mucho más sencillas. Y muchas empresas funcionarían mejor. La productividad aumentaría, pero somos expertos en desmotivar.

Un ingeniero de telecomunicaciones, ávido por compartir lo que sabe, crecer como profesional se ve limitado porque a su superior no le agrada la idea de que tenga ideas propias. No le resulta interesante que sus empleados estén motivados, prefiere tenerlos dominados bajo la frase “si no te gusta ya sabes dónde está la puerta, pero tú a hacer lo que se te manda y punto”

Triste, pero cierto. Para superar esa situación se ha de poseer una inteligencia emocional-para mí la más importante- y saber gestionar las emociones y sentimientos tanto propios como los ajenos que nos repercuten. Pensar por uno mismo, no dejarse influenciar por los mensajes que nos bombardean y el ocio que nos invita a evadirnos, es extraño hoy día. Por eso, si eres uno de esos afortunados que no les gusta que los demás le escriban sus discursos o le digan cómo tiene que pensar, debes defender tus ideas, tus sueños y tus proyectos.

En estos momentos, y dependiendo de cada situación personal, tal vez no sea apropiado sonreír en la cara de esa persona acomplejada que tiene el bastón de mando y marcharte, pero quién sabe si dentro de un par de años, si has sido fuerte y tienes ideas propias tal vez tú, por tu cuenta, puedas montar tu empresa, un lugar donde escucharás lo que los empleados tengan que decir puesto que sin sus aportaciones, ni existe sentimiento de pertenencia, ni motivación y, por supuesto, la apatía llega para instalarse creando un ambiente hostil y sin pasión por lo que se hace. El fin de una empresa

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