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El empresario y el yate

El empresario y el yate
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Se dice que el empresario típico no tiene un yate, un chalet y que no conduce un Mercedes. Y yo más allá de querer expresar mi asombro a que eso se venda como algo bueno o positivo, quiero aprovechar ese dicho para desmitificar la figura del empresario en ese ámbito.

Pero antes de ello válgame decir lo que expresaba sobre mi asombro. Pues no entiendo porque por parte de la sociedad y de muchos empresarios se entiende que tener lo máximo posible es algo negativo o incluso motivo de vergüenza. ¿Qué hay de malo en ello?, ¿qué hay de malo en que un empresario que haya tenido éxito se compre no un yate no, cinco si le viene en gana? En lugar de criticarlo debería ser motivo de admiración.

Pero, en fin, por estos lares (en otras culturas, el éxito se ve distinto y se premia) no vamos a cambiar esa mentalidad (y así nos va), pero lo que si que como mínimo se debería cambiar es esa mitificación del empresario para lo bueno y para lo malo.

Y es que obviamente que es cierto que el mayor porcentaje de empresarios no tienen todos esos bienes mencionados, por tanto, el yate, el chalet y el Mercedes, no tienen que ser el objetivo principal por el que hacerse empresarios. Puede ser un objetivo, puede ser una ambición o puede ser un factor motivador, pero no la finalidad.

La finalidad debe de ser algo mucho más prosaico, la finalidad debe de ser la autosatisfacción con uno mismo, las ventajas que te da trabajar por tu cuenta y ser tu propio jefe. La finalidad tiene que ser el tener una vida mejor, y obviamente eso pasa por (entre otras cosas) lograr una posición económica mejor. Pero esa posición no pasa necesariamente por el yate, el chalet y el Mercedes, ¿o si? Puede que no, pero si lo logramos bienvenido sea, si lo logramos sintámonos orgullosos de ello.

En Pymes y autónomos | Empresarios: ángeles y demonios
Imagen | Acebal

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