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Boicot

Tan perverso encuentro el boicot auspiciado por entes públicos de determinados productos o servicios, como deleznable encuentro plegarse a las amenazas de boicot de los boicoteadores. Pero ello no quita que entienda y vea en el boicot de determinados productos y servicios, una medida de presión eficaz, a la vez que una oportunidad para quien lo sufre de reinventarse…o de resistir.

Y es que el boicot, bien sea a productos o servicios, bien sea a determinados profesionales o personas, puede y debe ser visto desde distintas aristas, pues es evidente que el boicot, sus consideraciones y consecuencias difieren mucho de si son vistas desde la parte del que boicotea o de la parte del boicoteado.

Así, y en relación a lo que decía al inicio, no encuentro adecuado hablar de boicots si se hace desde la esfera pública. Ahora bien, si estos boicots son promovidos desde la esfera privada y por entes privados los encuentro adecuados y legítimos para ejercer medidas de presión.

Pero atención, que diga lo anterior, que diga que a mi entender hacer boicots de determinados productos, servicios, profesionales o lo que sea, son medidas adecuadas como método de presión, no significa que este nada de acuerdo con que en muchos casos los boicoteadores se salgan con la suya, y es aquí, donde las empresas afectadas tienen que poner sus límites.

Y es que una cosa es reconocer un supuesto error y dar marcha atrás, o incluso reorientar nuestra estrategia si con nuestra acción o actitud hemos ofendido a quienes luego han promovido el boicot, y otra muy distinta es siempre plegarse a las peticiones de los que hacen chantaje y boicotean. Y es que aquí (y si bien la frase trata de otro tema u otro contexto) donde muchas empresas deberían aplicar aquello que dijo el presidente de Globalia de que si “ellos hacen huelga indefinida, yo resistiré indefinidamente”.

En Pymes y autónomos | Revulsivos anticrisis
Imagen | Daquella Manera

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