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Ocho razones por las que tu empresa necesita un abogado

Ocho razones por las que tu empresa necesita un abogado
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Aparte de los factores estrictamente productivos o comerciales, el éxito de una empresa depende, y mucho, de su respuesta a los problemas legales que van surgiendo durante su propio desarrollo. La legislación administrativa, las reformas del mercado laboral, los impuestos, todas son cuestiones ante las que un empresario necesita estar atento, ya que de la adaptación a las mismas dependerá primero el nacimiento y luego el crecimiento de su negocio.

Evidentemente las grandes empresas cuentan con un departamento legal propio desde el que gestionan contratación, relación con proveedores y clientes o la materia fiscal, pero el tamaño del negocio no excluye de tal necesidad ni mucho menos. De hecho, el asesoramiento legal es una cuestión fundamental para las PYMES que aspiran a ser grandes en el futuro. Aquí tenéis, a modo de guía, ocho razones por las que una pequeña o mediana empresa necesita un abogado.

1. Una empresa familiar, una fuente de problemas.

Aproximadamente el 85% de las empresas españolas son familiares, y representan, entre todas, el 70% del PIB. Ésta que puede ser una estadística circunstancial a ojos del profano, define con claridad nuestro sector productivo, el origen de las empresas y la realidad a las que se enfrentan en el día a día.

Si, como decíamos antes, los conflictos entre socios marcan la vida de un negocio y de evitar su presencia depende el éxito del mismo, imaginad por un instante la realidad de una PYME en la que sus socios son un matrimonio, padre e hijos, hermanos, o hasta cuñados. Conflictos previos que se hacen presentes en la vida empresarial o problemas empresariales que amenazan la relación familiar; la prevención y la mediación o arbitraje son herramientas muy útiles de cara a minimizar la presencia de conflictos o de sus consecuencias y efectos, y ahí tanto lo definido en estatutos como el permanente asesoramiento legal de un abogado van a ser la guía, el camino a seguir. Un mal abogado querrá que el conflicto acabe en los tribunales, un buen abogado apostará por sentar a las partes alrededor de una mesa con un mediador de cara a su resolución.

2. Contratar a los trabajadores.

Con la idea y la estructura de la empresa ya definidas llega el momento de la contratación, de conseguir mano de obra que haga posible la actividad de la empresa. Éste es un momento fundamental, pues en la definición de relación y oportunidad y cantidad se encuentra, en gran medida, la separación entre el éxito el fracaso, la posibilidad de adaptación a los cambios del mercado y el músculo financiero con el que, en el futuro, se pueda apostar por el crecimiento del negocio o la supervivencia si cambia la coyuntura económica.

Ser consciente de los derechos y obligaciones que definen la relación entre empresario y trabajador, conocer los diferentes tipos de contratos que la legislación laboral ofrece, sobre todo en términos de flexibilidad y más aún tras las últimas reformas laborales, definir los periodos de descanso, pago de prestaciones, vacaciones o el posible cese del contrato con el trabajador son cuestiones ante las que el asesoramiento de un abogado será fundamental de cara a evitar posibles conflictos y, sobre todo, de cara a mantener la imagen de la empresa, cuestión fundamental en la actualidad. Un buen contrato laboral, uno que defina claramente responsabilidad, obligaciones, derechos y deberes, prestaciones y periodos de descanso, es clave para evitar conflictos o solucionarlos de forma efectiva, y el asesoramiento legal, la mejor forma de lograrlo.

3. La relación con proveedores, clientes y administración.

El día a día del negocio vendrá marcado por la relación con otras empresas o con los clientes. Cómo se establece la relación con los proveedores, la responsabilidad por incumplimiento contractual, por impago o por demora en la entrega e incluso los acuerdos de confidencialidad son claves de cara a maximizar los beneficios obtenidos y a que la producción, distribución o venta no sufra distorsiones o retrasos indeseados. Conocer los derechos de la empresa en relación con proveedores y la obligación de la misma frente a los clientes es fundamental para funcionar con eficiencia y para lograr satisfacción por una buena atención ofrecida. Conocer la legislación en materia de consumo, las restricciones a la venta o producción evitarán problemas innecesarios. El asesoramiento jurídico y la mediación en caso de conflicto, son fundamentales en este campo.

De igual manera, una buena relación con la administración será fundamental de cara al crecimiento de la empresa, sobre todo si la misma trabaja en el sector servicios. El conocimiento de la legislación en materia de licitación o contratación pública, el desarrollo de proyectos de cara a la obtención de subvenciones de cara al crecimiento del negocio o su internacionalización son claves para que la empresa crezca y se alcancen las metas marcadas.

4. Cuando llega la morosidad.

Ligado a lo anterior, e igual de importante, es dotar a la empresa de herramientas para hacer frente a la morosidad, es decir, actuar frente a impagos de obligaciones que han llegado a término. Tal y como informa CEPYME en su boletín sobre morosidad del año 2014, un 71% de las pymes tienen facturas pendientes de cobro representando para un 22% más de un 10% de la cifra de ventas, situación que a pesar de haber mejorado tras el cambio de tendencia económica sigue siendo un lastre para el crecimiento y la productividad en el ámbito de la pequeña y mediana empresa.

Saber cómo hacer frente a la situación, cómo reclamar el pago ante entidades privadas y la administración y adaptarse a las últimas reformas legislativas son aspectos importantísimos y para los cuales la presencia de un abogado puede ser factor diferencial, no ya sólo por la posibilidad de actuar cuando el impago es un hecho, sino para intentar evitar que se llegue a dicha situación.

5. Competir en el entorno online.

Las nuevas tecnologías son una herramienta muy útil hoy día, no ya sólo como medio de comunicación entre empresas, con proveedores o con la administración, sino también como canal de distribución y venta y de servicio al cliente. Para que internet no suponga un quebradero de cabeza innecesario es fundamental conocer la legislación en lo que respecta al comercio online y a la Ley de Protección de Datos, ya que disponer de la información del cliente, comercializarla o hasta acceder al mismo sin su permiso explícito puede suponer un ilícito con graves consecuencias para la empresa. Es por esto por lo que la empresa debe ofrecer al cliente una información clara y fehaciente del destino de los datos aportados una vez obtenido el consentimiento para utilizarlos y garantizar el derecho de modificación, rectificación, oposición o acceso pertinente en caso de solicitud por parte del cliente.

De igual modo velar por la seguridad online de las transacciones a realizar y vigilar las consecuencias, cumplir con la política de cookies en el sitio web o la utilización de la firma electrónica en la contratación y venta son cuestiones a vigilar por la empresa, ya que la facilidad puede tornarse obstáculo en caso de no conocer en profundidad la normativa al respecto.

6. Las franquicias.

De acuerdo al último informe anual de la Asociación Española de Franquiciadores, en nuestro país hay alrededor de mil doscientas redes con un total del casi sesenta y cuatro mil establecimientos en funcionamiento y unas importantes expectativas de crecimiento. Evidentemente estas interesantes cifras conllevan que los nuevos empresarios estén cada vez más interesados en explorar esta fórmula de negocio, y muchos de ellos no son conscientes, realmente, de las consecuencias legales que para su proyecto y bolsillo puede tener este formato.

La vinculación con la matriz y los derechos y obligaciones que emanan de dicha vinculación, los porcentajes de beneficio a obtener por la comercialiación, la exclusividad en cuanto a producto, la protección de datos de la empresa y del producto y sus fórmulas, respeto de la imagen, campaña publicitaria o contenidos son alguno de los puntos de posible conflicto en la relación entre franquiciador y franquiciado. Esta situación hace fundamental el asesoramiento legal en materia de derechos, obligaciones y margen y posibilidades para el pequeño empresario, pues en esta relación contractual él es la parte débil.

7. La protección de patrimonio personal.

Ningún empresario inicia un proyecto con la idea del fracaso en mente, pero la toma de precauciones en este ámbito es muy importante si no quiere que su patrimonio personal se vea afectado por el fracaso de su negocio. La reciente reforma a la Ley Sociedades de Capital es más garantista pero también más exigente en lo que respecta a la responsabilidad de los administradores societarios y el buen gobierno, abriéndose la puerta a que respondan con su patrimonio personal si incumplen con el principio de lealtad en la gestión o administración de la empresa.

Esto hace que sea fundamental que el empresario sea consciente del modelo de empresa al que se ha acogido y de la responsabilidad societaria de cada uno de los socios y de sus consecuencias, ya que no solamente está en juego el patrimonio o los bienes de la empresa en el momento de una administración desleal, sino que los bienes propios pueden entrar a cubrir la responsabilidad por daños ocasionados al patrimonio de terceros. El asesoramiento jurídico previo al posible conflicto y tras el mismo son fundamentales para evitar el menoscabo de dicho patrimonio.

8. La relaciones con terceros.

Quizás no crucial de cara al éxito o fracaso, la relación con vecinos, propietarios en caso de que se ocupe inmueble en arriendo o con otros negocios cercanos también tiene mucha importancia y puede tener consecuencias legales para el empresario. La buena relación con todos ellos y la toma de precauciones necesarias puede ahorrar problemas futuros, siendo importante conocer el Reglamento de Propiedad Horizontal en el caso oportuno y tener presente las condiciones fijadas en un posible contrato de arrendamiento.

En el caso de que el conflicto haya estallado el asesoramiento jurídico será fundamental para velar por los derechos del empresario o por minimizar las consecuencias en caso de incumplimiento de obligaciones legales o compromisos adquiridos. Un conflicto entre vecinos puede ser un quebradero de cabeza que eche por tierra todos los esfuerzos.

La importancia del asesoramiento legal para una empresa

Una empresa es un organismo vivo, al que afectan las decisiones del propietario o socios y que depende y mucho del contexto en el que se crea y crece. La gestión del área económica es fundamental pues define el músculo con el cual la misma responde a la actividad del día a día, el asesoramiento legal actúa no sólo como un factor de resolución de problemas, sino que es fundamental a la hora de evitarlos, lo cual permite al empresario centrarse en la actividad estrictamente productiva o comercial.

La comparación puede parecer tramposa a simple vista, pero tanto en la salud como en el área de la empresa, más vale prevenir que curar, y por ello precisamente es fundamental que una PYME cuente desde el primer momento con asesoramiento jurídico. Los que muchos empresarios desconocen es que existe una formula muy asequible para cubrir las necesidades legales de una empresa y es a través de la contratación de un seguro de protección jurídica. Esta idea, muy extendida ya en Europa, permite a todas las empresas conocer de antemano la inversión destinada a las cuestiones legales.

De esta forma el empresario reduce los gastos legales imprevistos (minutas de abogados, peritos, tasas judiciales,…) y dispone de asesoramiento jurídico ilimitado con acceso a diferentes especialistas para prevenir contratiempos legales. Esta es una gran solución sobre todo para autónomos y pymes que por sus dimensiones no se pueden permitir tener un abogado en plantilla. Uno de estos seguros es DAS Abogado de Empresa de DAS Internacional, compañía con más de cincuenta años de experiencia y especialista en ofrecer protección jurídica a particulares y empresas. Este seguro se puede personalizar a las dimensiones y necesidades de cada empresa por lo que es asequible a cualquier pyme.

Más información | DAS.es

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