Un ejemplo extremo de cómo la reducción de costes arbitraria en la empresa redunda en un deterioro del negocio

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Echando un vistazo a la blogosfera he llegado al blog “Cambio de perspectiva”, en que se aloja un artículo titulado “Cinesa y las consecuencias de la crisis“, en el que se narra la experiencia de un cliente de las salas Cinesa de Mataró Parc. Contando hasta qué limites están tratando de recortar costes muchas empresas, mucho más de lo razonable, apuntando un claro ejemplo extremo de cómo puede redundar en un deterioro acelerado del negocio.

‘Grosso modo’, de lo que se habla es de la supresión del servicio de ventanilla para vender las entradas, derivando la función a un bar cercano, en el que también se pueden conseguir las bebidas y las palomitas, pero eso sí, con una cola media muy superior a la habitual.

Con esta estrategia, la empresa ha suprimido de un plumazo los costes de distribución de las localidades, estableciendo una alianza con el bar, que también aumentará sus ventas. El hecho, es que dicha estrategia redunda en una calidad de servicio mucho más baja, que está consiguiendo que muchos espectadores acudan a otras salas en futuras ocasiones.

En definitiva, lo que hoy quiero señalar es la necesidad de ser prudentes y metódicos si nos encontramos en el caso de que necesitamos ajustar los costes de nuestro negocio, porque no todo es suprimir gastos. Sino que más bien de lo que se trata es prestar una calidad de servicio adecuada empleando los menores recursos necesarios, sin perder el norte de que vendemos un producto o servicio, y que nuestra relación con el cliente es un activo del que no podemos olvidarnos.

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Imagen | festival_ambulante


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