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Pendulo

Cada negocio y cada sector es un mundo, pero como norma general siempre he detestado aquellas empresas que basan su estrategia de ventas en equipos comerciales altamente inestables y con unos altos índices de rotación.

Soy un amante de los resultados inmediatos sí, pero inmediatos y duraderos en la mayoría de negocios. Y es que no entiendo esa obsesión de muchas empresas de tener malos comerciales, que les ofrecen malos resultados, y que se van en dos días, pero que de tanto entrar y salir comerciales, mientras duran algún resultado ofrecen y alguno incluso despunta.

Está política y estrategia anteriormente mencionada puede servir para vender determinados productos de impacto, para vender productos a puerta fría y para diseñar campañas muy agresivas, pero no la encuentro válida para el común de los negocios que pretenden establecer una relación larga y de confianza, una relación de “fuego lento” con sus clientes.

Legítima es la estrategia de contratar a cien comerciales para que cinco vendan, uno despunte y el resto se vayan. Legítima es por supuesto, ahora bien, rentable (a no ser que sea en los casos mencionados) no tanto. Pues no hemos de olvidar que está rotación también exige unos costes de adaptación y de (supuesta) formación permanentes.

En Pymes y autónomos | Rasgos de un buen comercial
Imagen | Woto

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