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Comercio chino

Existe el pensamiento de que la crisis no afecta a los comercios chinos, mayoritariamente especializados en los bajos precios. Esto podría estar cambiando, según demuestran los datos en una de las comunidades más afectadas por la debacle económica: Canarias.

A este respecto, en un mercado tan cerrado, se ha experimentado una caída de cerca del 40% de las ventas y solo en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ya han cerrado cerca del 20% de las “tiendas chinas”, algo que podría afectar al resto del territorio nacional si continúa estirándose el periodo de recesión. Hay que reconocer la gran resistencia de estos negocios, pero haciendo una lectura más profunda.

El precio baja y aumenta la competencia

Centrar las estrategias en una política de precios bajos no está libre de riesgos ya que se minora el margen comercial y nos hace especialmente sensibles a la competencia y a los cambios bruscos. Algunos comercios chinos han parecido comprender esta premisa y poco a poco han ido adaptando sus negocios, mejorando la imagen del local e incluso el nombre comercial y la publicidad.

Pese a ello, muchas de las empresas y de los trabajadores chinos han salido de Canarias para buscar mejor fortuna en la península, especialmente en Madrid, pero la crisis les continua acechando en su destino.

Cuanto mayor sea la competencia dirigida a precios, peor será el beneficio individual de este tipo de negocios, que pueden terminar viéndose incapaces de afrontar sus gastos fijos. Si el mercado se reduce o fracciona, estaremos ante el mismo problema.

En Canarias, precisamente, han abierto grandes cadenas internacionales destinadas a ofrecer productos a bajos precios, lo cual ha hecho mucho daño a un sector que se beneficiaba de un mercado limitado por su geografía insular.

El mismo negocio, pero diferentes consumidores

El público que ha comenzado a utilizar el comercio low-cost por la crisis, no solo buscan precios bajos, sino productos reconocidos y de calidad media que les den confianza. Esto le resta posibilidades a muchos comercios, atascados en sus pequeños márgenes de rentabilidad.

El cóctel, por tanto, creo que se compone de tres factores: se ha reducido el nivel de rentas, la competencia “low-cost” es salvaje y el mercado ha cambiado sus demandas. Entonces ¿queremos seguir diferenciándonos únicamente por el precio?

Muchos de los clientes actuales no eran consumidores tradicionales de low-cost y demandan productos con imagen de calidad a precios ajustados a ella (percepción de calidad percibida contra precio ofrecido). A este respecto los productos “de los chinos” podrían haber ser vistos como consumos complementarios o como caprichos, pero no como productos básicos.

Si los campeones en ofrecer bajos precios a secas cierran, yo me pensaría bastante introducir esas estrategias. Quizás deberíamos encaminarnos a ajustar los precios ofreciendo las calidades demandadas y utilizándolas como base, o a buscar nichos de mercado más rentables y con menos competencia.

En el comercio chino (entendiéndolo como una especialización en precios bajos y pocas actividades de marketing), los menos afectados parecen ser los mayoristas, pero en general podemos tener muy claro que, aunque sean resistentes, no son ni mucho menos inmunes.

La crisis está siendo muy profunda y extensa, lo cual ha producido problemas de consumo que afecta a todo tipo de negocios, aunque creo que nadie podía dudarlo. La guerra de precios parece ser lo más parecido a una soga que se cierra poco a poco en torno al cuello de muchos empresarios.

Vía | Canarias 7
En Pymes y Autónomos | ¿Debemos copiar a los Chinos?, El estereotipo de los empresarios extranjeros: “Spain is different”, China firma acuerdos con empresas españolas por 5.650 millones de euros
Imagen | IvanWalsh.com

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