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grafiti

A todos nos ocurre cuando caminamos por nuestra ciudad o pueblo: tropezamos con pintadas de dudoso gusto en fachadas de edificios nuevos, sin embargo, en algunas zonas abandonadas se ocultan verdaderas joyas donde un artista del espray ha decidido dar color y vida a ese espacio. Poco a poco los grafiteros se han hecho con un lugar respetable y observamos comercios donde sus persianas ofrecen verdaderas obras de arte que les diferencian de su competencia.

En la ciudad de Alicante, se lleva organizando desde hace unos años, un concurso para decorar los contenedores de vidrio, una forma inteligente de convertir lo que antes era un acto vandálico en una forma de expresar el talento, además de servir como plataforma para dar a conocer que el grafiti también tiene su lado profesional.Diferente,útil y estéticamente bonito.

Grafitero como profesión

Un ejemplo de la profesionalización de estas pintadas lo ofrece GrafitiMadrid.es una empresa formada por chicos que pintaban en la calle en su gran mayoría, y ahora además de formar parte de una empresa en la que sus grafitis sirven para decorar locales, coches,incluso encargos personales; perfeccionan su estilo de dibujo gracias a profesores que les forman para que el resultado sea todavía de mayor calidad.

Este tipo de iniciativas nos muestran a chicos y chicas que han pasado del miedo a pintar en la calle y ser denunciados, a trasladar su talento a terceros que contratan sus servicios. Son personas a las que les agrada esta alternativa como decoración pero eso sí, eligiendo ellos la temática. Los jóvenes trabajadores de esta empresa, resaltan la sensación que tienen ahora: la de no sentirse mal esperando un trabajo y la de haber dejado atrás el pasar horas en las calles sin hacer nada productivo.

Creatividad y talento de la calle a las empresa

En definitiva,un ejemplo de cómo crear una empresa con un valor en principio con una carga negativa, al que se le dio la vuelta hasta convertir ese talento anónimo expresado en lugares inapropiados hasta a empresas y particulares dispuestos a pagar por ver esos diseños en las paredes de sus negocios. Incluso en la habitación de un particular si uno tiene ese deseo.

La creatividad que muchas veces vemos en algunos grafitis es talento desperdiciado, que si bien cumple con una labor social al decorar rincones un tanto tétricos, resulta más atractivo para estos jóvenes el formar parte de la plantilla de una pequeña empresa, donde además de expresar con su estilo sus dibujos, obtienen una contraprestación económica y además les facilita el contacto con otras personas de distintos ámbitos sociales, lo cual les enriquece doblemente.

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Imagen|arquera

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