Vamos con nuestra recomendación cinematográfica para el fin de semana. En este ocasión le toca a Smoking Room, una película del 2002, inusual, minimalista y sin concesiones, con diálogos tremendos. Me voy a aprovechar de mis compañeros de Blog de Cine para resumir el argumento:
Una serie de historias paralelas que tienen un solo vínculo: la oficina donde trabajan todos los personajes, y el suceso principal y unificador, que es que Ramírez, uno de los empleados, quiere que habiliten en la empresa una habitación para poder fumar. Así no tendrán que irse a la calle o la azotea cada vez que quieran echar un cigarrillo. Lo que no sabe Ramírez es que, aunque todo el mundo le apoya, nadie se quiere mojar, por miedo a estar marcados por los directivos.
Lo importante de esta película es recordarnos como son las cosas, más allá de los planes de gestión, de los presupuestos, y del día a día de la empresa. Y, la esencia de la esencia de la empresa, la constituyen las personas: empresarios, trabajadores, clientes, proveedores. Personas que conviven en ocasiones en espacios reducidos, atendiendo a situaciones de gran tensión, con intereses muy contrapuestos y condenados a entenderse. Y si no comprendemos el factor humano que empapa a nuestra empresa acabaremos mal.¿Queréis ejemplos?
Para acabar, me estoy acordando de una idea de Alfonso Guerra en los años dorados del felipismo. Consistia en introducir en el PSOE, como alternativa a la estructura territorial una estructura empresarial, agrupaciones socialistas dentro de las medianas y grandes empresas. El mótivo último, si no recuerdo mal, era frenar a una UGT que se separaba del Partido. En la teoría, sin embargo, sonaba muy bonito: la gente convive mucho mas con sus compañeros de trabajo que con sus vecinos. Esa idea debería estar grabada en la mente de muchos gestores.
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