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Hace algún tiempo escribí una entrada en la que reflexionaba sobre la conveniencia o no de ser profesional o artesano. Las empresas tanto en su actividad como en los trabajadores que solicita se manifiestan claramente a favor del carácter profesional.

Esta situación promueve la multidisciplinaridad en detrimento del carácter artesano, es decir,la especialización. En mi opinión, este planteamiento es erróneo tanto para las empresas como los trabajadores, pero no por ello es la tendencia dominante y obliga a adaptarse a ella y a la forma de trabajar que impone.

En un contexto tradicional, es decir, en el que predominaban los artesanos, la gestión la productividad personal y la gestión de tareas se realizaba conforme a la Matriz de Eisenhower, quien se consideraba un experto en la gestión del tiempo, mediante un esquema se clasifican las tareas en urgentes, importantes o urgentes e importantes.

En la actualidad, en un entorno en el que empresas y trabajadores han de asumir un rol de profesionales, este método es ineficaz. La razón es que las tareas lleguen de forma continua lo que obliga irremediablemente a improvisar a cada minuto.

Para ayudar a paliar esta situación, métodos como “Getting Things Done” (GTD), en español sería algo así como “que se hagan las cosas” permite adaptarse a las nuevas exigencias que impone nuestro entorno profesional.

Consiste en un sistema basado en hábitos, que se centra en la gestión de la atención más que del tiempo, modificando la forma de trabajar más tradicional y eliminando la creencia de que la productividad es equivalente a realizar muchas actividades, como un factor cuantitativo.

El punto de partida es considerar la definición de la tarea como parte del trabajo, cuestión que permite establecer los pasos a seguir, conforme a dos criterios fundamentales el control y la perspectiva.

Control
es un concepto que en GTD se desarrolla en cinco pasos. En primer lugar, capturar (creando, por ejemplo, un calendario de compromisos), en segundo lugar, aclarar los elementos del inventario. Después, organizar las tareas mediante la toma de decisiones, sobre las cuales reflexionaremos antes de pasar a la acción, que es el quinto paso, la ejecución.

La perspectiva es un concepto que se desarrolla en seis niveles en base a un factor temporal, así se disitngue hoy, esta semana, áreas vitales, este año, próximos años y vida.

En resumen, lo que se persigue es desbloquearnos vaciando la mente, vertiendo las tareas por hacer en una agenda (To do list), ahora se entiende el éxito de aplicaciones como Evernote, de tal modo, que funcione como una extensión de nuestra mente, y que nos permita aclarar cuáles son las tareas que debemos realizar y revisar.

Imagen | Courtney Dirks
En Pymes y Autónomos | Productividad

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