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La planificación financiera y la relación con nuestro banco

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En post anteriores hemos tratado la parte del cash management que trata de gestionar el circuito de cobros y pagos, lo que nos falta para tener perfectamente estructurada nuestra gestión activa de tesorería es la planificación financiera y la relación con nuestro banco.

No parece que este sea el mejor momento para definir esa relación empresa-banco, ya que las evidentes restricciones en el acceso al crédito pueden dificultar sobremanera la utilización de determinados productos financieros, pero no por ello debemos de dejar de hacer este ejercicio de analizar y negociar las condiciones y los servicios financieros que necesitaremos para una adecuada gestión de nuestro negocio.

Debemos tener en cuenta que, según el diseño de ese circuito de cobros y pagos, podemos tener la necesidad de ceder o externalizar una parte de nuestra actividad financiera. Por ello debemos plantearnos la política bancaria a seguir según las necesidades de la empresa y planificar con qué tipo de entidades y con cuantas vamos trabajar y qué servicios vamos a demandar, de esta manera podremos negociar las condiciones de esos servicios y controlaremos que esas condiciones se ajusten a nuestro plan financiero.

Lo primero de debemos tener claro son las necesidades financieras de la empresa, tanto desde el punto de vista de la financiación como de la inversión. Pero también deberemos negociar las condiciones de las transacciones, comisiones por transferencias, gastos y condiciones de la gestión de remesas, de talones, etc.

En muchos casos las entidades financieras pueden servirnos para evaluar el riesgo de impago de nuestros clientes. Muchas empresas no disponen de información sobre la solvencia o el comportamiento empresarial de sus clientes, sobre todo cuando son clientes nuevos. Si disponemos de un servicio de descuento de papel o de factoring, la propia entidad bancaria va analizar el riesgo de anticiparnos los pagos de ese cliente por lo que, a través del propio departamento de riesgos de la entidad, podemos tener la información para controlar las condiciones que ofrecemos a ese cliente.

Debemos estudiar también con cuantas entidades vamos a trabajar. Operar exclusivamente con una supone estar limitados, tanto en condiciones como en servicios, a la oferta de esa entidad. Por tanto es conveniente manejar dos o tres entidades que nos permitan obtener las mejores condiciones y una variedad mayor de productos.

Lo importante es, como siempre, trazar un plan que refleje nuestra relación con los bancos o cajas. De esta manera podremos controlar los costes financieros y que no haya diferencias en las condiciones en las que nos van a prestar esos servicios, a día de hoy, con las continuas variaciones en gastos y comisiones bancarias, nos ayudará también a comprobar que respetan los acuerdos.

En Pymes y Autónomos | Cash Management
Imagen | The Consumerist

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