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Dichos como los de que “no solo hay que ser honrados sino parecerlo” y otros por el estilo tienen aplicaciones prácticas en muchos ámbitos de la vida, y en lo que nos concierne a las pymes también, unas pymes donde en su política de comunicación interna y externa ven en lo dicho en el anterior refrán mencionado una de sus piedras angulares.

Muchas veces se ha mencionado y este propio firmante incluso desde esta propia tribuna u otras ha afirmado en alguna ocasión que para construir una imagen de marca no solo hay que saber configurar a nuestro alrededor la imagen de lo que somos sino que hemos de ser aquello que configuramos pues solo así configuraremos una realidad y seremos creíbles.

Pero hoy vamos a darle una vuelta de tuerca más al tema y diré que mas importante aun y aunque a priori pueda parecer contradictorio y de dudosa ética (pero que si se analiza en profundidad se ve que nada de ello, pues no quita que hemos de Ser, pero más aun hemos de saber comunicar aquello que somos y que no se trata de mentir sino de saber vender una realidad) más importante aun que ser lo que transmitimos, es saber cómo y lo que transmitimos, por ello y por mucho mas el proceso de comunicación es imprescindible para la organización.

Y no es que lo que comunicamos al exterior será lo único importante para nuestra organización, ni mucho menos, pues la comunicación interna de nuestra organización también será de vital importancia si queremos tener una empresa sana y que los malos flujos de información o mejor dicho de desinformación no bloqueen o estropeen la comunicación interna de nuestra empresa deberemos ser especialmente cuidadosos con la misma, pero eso es harina de otro costado y hoy aquí el firmante se centra en la comunicación externa.

Y es que la comunicación externa de una compañía, lo que percibe el receptor (la sociedad o parte de ella) de esa comunicación y el imaginario popular de nosotros que se genera con esa percepción percibida es en muchas ocasiones mucho más potente, mucho más destructiva o mucho más beneficiosa que nuestra realidad misma, es decir podemos tener el mejor de los productos o los servicios pero si eso no sabemos comunicarlo adecuadamente y entre la población se instala de nosotros el imaginario por ejemplo de mala calidad tendremos muy mala solución.

Lo mismo pasa en momentos de conflicto, por ejemplo de una incidencia con lo que ofrecemos al mercado, como sepamos comunicar y gestionar ese conflicto será casi más importante que como lo resolvamos, aunque evidentemente tiene que haber una coherencia entre lo dicho y lo hecho, pero ya se sabe que muchas veces las cosas no son lo que parecen y que una buena actuación puede tapar crudas realidades.

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Imagen | egomez

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