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El jefe tóxico, cuando el responsable del mal ambiente en la empresa es el que manda

El jefe tóxico, cuando el responsable del mal ambiente en la empresa es el que manda
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Hemos hablado de diferentes tipos de jefes en la empresa, los que inspiran y motivan a los empleados, los que utilizan las estrategias del miedo al despido, los que confían en el criterio de los empleados y les dejan margen de acción, etc. Pero al igual que tenemos empleados tóxicos en las empresas puede darse el caso que en algún caso lleguen a ascender y convertirse en jefes o mandos intermedios. Lo cual es un problema, ya que si tenemos un jefe tóxico poco se puede hacer para que el mal ambiente de una empresa mejore.

El jefe tóxico crea un ambiente enrarecido, donde nada más entrar por la puerta el empleado ya tiene ganas de marcharse a su casa, donde lo mejor que puede pasar es tener mucho trabajo para que las horas pasen más rápido. Esa sensación de que tener una condena, un empleo en el que no eres feliz, tiene un peaje muy importante para la empresa, la productividad.

Además no importa cómo trabajemos o cuánto lo hagamos, por lo general el jefe tóxico se atribuirá todos los méritos, mientras que por el contrario si algo falla o los resultados no son los esperados, la responsabilidad en este caso si que se delega en los subordinados, que no han sabido estar a la altura.

El jefe tóxico no sabe lo que es un equipo de trabajo, no sabe liderar. En este tipo de trabajos la rotación de plantilla en circunstancias económicas favorables suele ser alta. Si estamos en un periodo de crisis, muchas veces los trabajadores aguantan simplemente porque no tienen opción a moverse a otro lugar.

El jefe tóxico paga con cacahuetes, porque no quier trabajadores, quiere monos

A esto suele contribuir un salario muy bajo y unos incentivos muy altos para los responsables. Se trata por lo general de un empleo en el que no se da ningún tipo de iniciativa a los trabajadores. Los empleos donde el jefe no admite que se cuestionen sus órdenes, simplemente quiere que se ejecuten sin pensar.

Si sumamos un salario bajo, un mal ambiente de trabajo, el resultado no es otro que un nivel de compromiso de los trabajadores con la empresa muy bajo. Por no hablar de que en muchos casos simplemente da vergüenza decir donde estamos trabajando. Y lo malo es que con la crisis económica, el poder de los jefes tóxicos ha aumentado al sentir que los empleados están atrapados, tener un despido por "causas objetivas" más barato, etc.

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Imagen | Stevebidmead

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