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¿Dónde estuviste el día de San Crispín?

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Corría el año 1415. En Agincourt, Francia, se enfrentarán los ejércitos de Enrique V de Inglaterra, aspirante al trono francés, y del propio Carlos VI de Francia se enfrentaron en una de las principales batallas de la guerra de los 100 años. Las tropas francesas superaban en 6 a 1 a los ingleses, y sin embargo estos obtuvieron una brillante victoria. Precisamente, este episodio histórico se destaca en Enrique V, de Shakespeare, y en su versión cinematográfica de Brannagh, que se sale en la famosa arenga del día de San Crispín.

El discurso es francamente bueno, y lo firmaría cualquier entrenador de un equipo deportivo profesional. Frente a la superioridad númerica del enemigo, que hacía cundir el desanimo en las tropas, Enrique V, en vez de negarlo recoge el guante. Si, son muchos más, y precisamente por eso la victoria será una gesta que trascenderá en la Historia. E invita a sus hombres a formar parte de dicha leyenda, a superar la propia condición de mortal, perpetuándose como parte de un proyecto victorioso basado en la libre adhesión.

Evidentemente, estas lineas del genio inglés han influido en otros autores. Seguramente a algunos les suene familiar. Pongamos tan sólo dos ejemplos cinematográficos. Para empezar, Gladiator:

Pero quizás la que guarda más reminiscencias con el drama shakesperiano es 300, basada en el famoso cómic:

Precisamente 300 me sirve para recordar la verdadera razón del éxito de Enrique. Veamos esta pasaje:

Enrique V era un auténtico comandante en jefe, un líder militar con una amplia visión estratégica y táctica, con un ejercito cohesionado y muy cualificado. Por resumirlo brevemente, el bando francés carecia de cualquiera de estas notas. De hecho, Enrique V ajusticio a gran parte de la nobleza financiera capturada en la batalla, loq ue iba contra los usos habituales. Lo que algunos ven como un error, en mi opinión fue una brillante decisión que descabezó al enemigo durante muchísimo tiempo.

Así que, sin estos argumentos de facto, difícilmente Enrique V se hubiese hecho con la victoria. Siendo necesaria la motivación, es fundamental la cualificación profesional. Con voluntad, conocimientos y experiencia, todo es mucho más sencillo.

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