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Cuando el ensayo-error es la única alternativa para dar en el clavo

Cuando el ensayo-error es la única alternativa para dar en el clavo
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Decía el maestro Miguel de Unamuno que el modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura. Esa perserverancia y esa predisposición a la acción, aún a riesgo de equivocarse, es una actitud más que necesaria en estos tiempos convulsos que vivimos, en los que las preguntas y las incógnitas ganan la partida a las respuestas. El ensayo-error es, en muchas ocasiones, la única forma de encontrar la fórmula exitosa.

Cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas. Es lo que se puede pensar cuando se contempla cómo en el momento en el que las pymes empiezan a adaptarse al comercio electrónico llega una nueva vuelta de tuerca ‘móvil’ que cambia el escenario de forma considerable. La velocidad a la que evoluciona la sociedad y su realidad hace que nadie tenga la verdad absoluta, nadie tenga la respuesta común a todas las preguntas.

Es una lección en toda regla contemplar la estrategia que sigue uno de los gigantes tecnológicos que marcan el camino al resto, Google. La compañía del buscador desecha al cabo del año infinidad de herramientas y proyectos que no han dado resultado. La tasa de ‘mortalidad’ de iniciativas es alta y, cual la teoría de la evolución de Darwin, el que evoluciona y mejor se adapta a las necesidades es el que se queda.

Pero para conseguir productos que hoy son imprescindibles para la vida diaria de millones de personas, como Gmail, Youtube o Maps, han errado muchas veces y han tenido que desechar otras muchas ideas que, a la postre, no tuvieron el resultado esperado. Muchos son los ‘cadáveres’ que han dejado en el camino, pero que han servido para ir moldeando el resto de sus productos y encontrando el camino.

No hay que ser un iluso. La capacidad del gigante de Mountain View para errar e invertir en productos que, a la postre, no cumplieron las expectativas está a años luz de la de muchas pymes españolas. No cabe duda. Pero lo que sí enseña es que no todo pueden ser aciertos. Que para llegar a ellos, seguramente haya que equivocarse en muchas ocasiones. Hay que estar preparado para ello. Y más en los tiempos convulsos que vivimos.

En Pymes y Autónomos | La humildad para reconocer los errores y pedir disculpas, La difícil decisión de empezar de nuevo sin caer en los mismos errores Imagen | Alex Millà

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