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Apple y la dependencia excesiva del carisma de un líder empresarial

Apple y la dependencia excesiva del carisma de un líder empresarial
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Pensar en Apple es hacerlo, irremediablemente, en Steve Jobs. Se trata de uno de los más claros ejemplos de cómo una marca personal puede ir unida irremediablemente a una marca empresarial. Su muerte fue un duro varapalo para la compañía, no sólo por su imagen, sino por la sensación de ‘orfandad’ de su legión de seguidores. Ahora, un año y medio después, el gigante tecnológico sale del top 10 de empresas con mejor reputación del mundo.

El 5 de octubre fallecía de un cáncer el carismático cofundador de la compañía. Al margen de las reacciones de condolencia por todo el mundo, hubo una económica: las acciones bajaron casi un 1 % el jueves antes de la apertura del mercado, un día después de su muerte. No se trata de algo especialmente significativo en lo cuantitativo, pero sí en lo cualitativo. Aunque llevaba meses alejado de los focos y la compañía había ido buscando recambios naturales en la cúpula, había cierto temor al futuro en la era ‘post Jobs’.

Ahora, un año y medio después, su imagen sigue, irremediablemente, unida a la marca de la manzana. Y su desaparición también ha tenido un impacto en la imagen de la compañía. Prueba de ello ha sido el resultado del ránking de las 100 empresas con mejor reputación del mundo, elaborado por el Reputation Institute, a través de encuestas realizadas a 55.000 usuarios en 15 países.

Es la primera ocasión en los últimos años en la que la marca no figura entre los diez primeros puestos. Ha obtenido 74 puntos sobre 100, casi cuatro menos que en la edición anterior. Tal y como explica el diario Expansión, este descenso (del puesto 5º al 12º) en tan sólo un año es atribuido por los expertos al ‘efecto Jobs’ y la ausencia del artífice del renacimiento del gigante.

Contar en tu empresa con un líder especialmente carismático puede ser un arma de doble filo. Por un lado, es un privilegio, pues hay mucho ganado en cuanto a la imagen. Sin embargo, puede llevar a una excesiva dependencia hacia la ‘marca personal’ de esa persona. En el caso de Apple, durante años Tim Cook se convirtió en la sombra de Jobs y en su relevo natural. Pese a ello, el impacto de la desaparición de Jobs ha sido muy significativo.

No quiero con esto poner una sola objeción a que haya personas que sobresalgan por su carisma y su buena imagen al frente de las empresas. Justo al contrario, las que disfruten de ellas y las que lo fomenten abiertamente han de seguir haciéndolo, pero siempre evitando una dependencia excesiva que, tras su marcha, pueda ser contraproducente.

Vía | Expansión En Pymes y Autónomos | La decepción con Apple o cómo es difícil mantenerse en la cima empresarial, Las enseñanzas ‘marketinianas’ de Apple para las pequeñas empresas Imagen | thetaxhaven

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