
El estado de flujos de efectivo es una parte de las cuentas anuales de enorme importancia a la hora de analizar la situación financiera de una empresa. Esta partida informa sobre el uso dado al efectivo, es decir, al dinero y a los activos líquidos equivalentes que la empresa maneja en su funcionamiento a lo largo de ejercicio. Por líquidos equivalentes se entienden los depósitos bancarios y productos bancarios similares de vencimiento no superior a tres meses.
Este informe permite conocer la capacidad que tiene la empresa para afrontar sus obligaciones de pagos así como a sus necesidades de liquidez. Aunque el nombre no invita a conocer su contenido, es fundamental para el funcionamiento de un negocio. Una empresa que no lleve cuenta del dinero que necesita generar y con qué antelación carecerá también de una planificación adecuada de gastos.
Existen tres tipos de flujos de efectivo según el tipo de operación que los origine:
Los flujos en moneda extranjera se convertirán a la moneda funcional al tipo vigente en el momento en que se produjeron.
El control del efectivo es responsabilidad del administrador. Una actuación negligente en esta tarea puede conducir a que una empresa que tiene un buen funcionamiento en sus operaciones comerciales se encuentre al borde de la quiebra por el mal manejo de sus recursos económicos.
El estado de flujos de efectivo fue incorporado en la reforma mercantil de 2007. No tienen la obligación de incluirlo las empresas que pueden presentar balance, estado de cambios en el patrimonio neto y memoria abreviados.
En pymes y autónomos | Nuevo Plan General de Contabilidad: Principales Cambios (IV) – 1º Parte
Imágen | @alviseni