Hace días discutimos sobre el caracter español a la hora de justificar el fraude. Hoy saltan dos noticias que ahondan, más todavía en las armas que el Estado debe utilizar para afrontar este tipo de situaciones.
Por un lado, y, la economía sumergida alcanza en España el 23,6%, y, por otro, el Gobierno Británico pagará comisiones a los que delaten a los defraudadores. Desde luego, la crisis está afectando considerablemente a las arcas de los Estados y todos están buscando la manera de incrementear los ingresos.
Estos datos sobre la economía sumergida, anunciados por GESTHA, esto es los técnicos de gestión y subinspectores de Hacienda, probablemente no será confirmados por responsables del Ministerio de Economía y alegarán el consabido discurso de que los datos de la economía sumergida no existen porque si no, no sería sumergida, y son todo meras suposiciones.
Sin embargo, con el nivel actual de paro en nuestro país y las estadísticas del número de familias que no tienen ingresos, si no existiera esa economía sumergida la “paz social” que hemos vivido hasta ahora, sería practicamente imposible.
¿Qué pasaría en nuestro país si se tomara una medida como la que se plantea en Gobierno Británico? Prefiero no imaginármelo, quizá volveríamos a los tiempos en que se delataba a los vecinos por sus ideas políticas. El Estado debe vigilar que los contribuyentes cumplan la Ley y todo el mundo pague lo que le corresponde, pero no debería de delegar en los ciudadanos esa labor de vigilancia.
Es probable que si cada uno pagara lo que debiera, los ingresos del Estado aumentarían de tal manera que no harían falta más subidas de impuestos, como se rumorea que aplicarán. Por otro lado, ya existe la posibilidad de que cualquier persona denuncie, ante Hacienda o la Seguridad Social, comportamientos “opacos”, eso sí, sin recompensa alguna.
Pagar por ese tipo de información, no me parece la mejor política para evitar ese problema, ¿para qué están si no los inpectores?
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Imagen | andresmh
Comentarios
Tengo una academia de ingles desde hace 15 años, en los dos ultimos años se han colocado en la manzana donde tengo el negocio cinco academias piratillas, la unica legal soy yo, y no puedo competir con los precios de los sumergidos, ahora bien, ¿que ocurre aqui?, ¿que se supone que debería hacer?
Como ya comenté en el post, tienes la posibilidad de presentar denuncia en Hacienda o en la Seg. Social. Las denuncias, aunque tu las presentes personalmente, son anónimas a efectos de que el inspeccionado nunca sabrá quien la ha interpuesto.
Tampoco creo que haya que saber álgebra para sospechar quien ha sido el que ha denunciado en el caso del compañero ;)
No necesariamente es como tú piensas jose2. Puede haber quejas de vecinos por el ruido o por la entrada y salida de gente en el edificio. Ya habido casos así.
Esto es la ley de la jungla, habría que aplicar la misma medicina para todos estos, o sea, una buena denuncia, pero claro, como funcionan tan bien las inspecciones no creo que sirva de nada.
El cliente es quién tiene gran parte de culpa de esto, por tener un servicio más barato no les importa la calidad que reciban sus hijos, por otra parte, estos negocios son a corto plazo pero luego surgen otros para aprovechar mientras puedan.
Estos son un gran lastre para el país pues ellos se lucran a corto plazo y se hunden con ello, mientras que los que queremos innovar y crecer no podemos, en mi academía tengo a cinco profesores, tres de ellos estudian ingenieria y dos estudian magisterio, mi empresa colabora en el bien de todos para que exista un crecimiento latente y colaboro en cierta medida a que magnificos empleados puedan seguir sus objetivos y generar producto interior.
Pero los piratillas no aportan nada a la sociedad, trabajan solo ellos, no generan empleo y ellos mismos se estresan porque hacen culto al egoismo de mercenario que por aqui se ha comentado.
Pero vuelvo a repetir, es la incultura de los clientes los que favorecen estas prácticas, al ser ellos quienes aceptan una mala educación, luego prefieren quejarse por los servicios prestados, a tomar decisiones que a la larga son mucho más beneficiosas con sus hijos.
Pero luego estos hijos querran tener un plan de negocio, y vendrán las madres a quejarse de lo que ellas permitieron en su momento.
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