
Miguel ha dictado las ventajas e inconvenientes que puede llevar a cabo emprender bajo el paraguas de una franquicia. Después de unos años de funcionamiento de este modelo, pordemos mirar atrás y analizar algunos factores que Miguel ha pasado por alto.
La franquicia como tal no se puede aplicar a todos los modelos de negocio, que no leñe, que ya lo ha dicho IC con más razón que un santo (perdón a los santos por la comparación). Si nos metemos en una franquicia que no sea franquiciable, el fracaso está casi asegurado.
Dentro de los negocios franquiciables, los podemos dividir en dos tipos:
Franquicias de intermediación financiera o seguros. Enseñas de gran nombre con más de 1.000 establecimientos hace unos años, se han quedado con unos pocos cientos y disminuyendo bajo la fórmula de franquicia. La profesionalidad propia de cada intermediario, la distinta normativa y la dificultad de desempeñar esta labor correctamente hacen que prime más el titular de la explotación que la marca.
Franquicias en sectores sin futuro a medio plazo. Como eran video-clubs, revelado de fotografías o distribución de artículos de todo tipo sin gozar con una marca realmente consolidada, nacidos al apogeo de integración en estructuras verticales o de normativa favorable como la distribución de bebidas alcohólicas a domicilio (telebotellón en sus diversas fórmulas).
Esta mirada hacia atrás en el mundo de la franquicia, implica replantearse en dónde nos estamos metiendo previamente para evaluar la posibilidad de empreder solos o franquiciados. Esto implica que el negocio que hoy es maravilloso, mañana puede dejar de serlo de golpe y porrazo. Por cierto, la lista se puede ampliar mucho más, espero anotaciones.
Imagen | mavi
En Pymes y Autónomos | Expansión ante franquicia ¿estamos ante la fórmula adecuada?.