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Una buena parte de los problemas y las disputas familiares tiene como origen las herencias, sobre todo si éstas no están repartidas. En el caso de las empresas cuando por un hecho inesperado o por decisión voluntaria la persona que está al frente de la misma deja su puesto, el hecho de no tener esa situación preparada y definida la sucesión puede suponer una gran cantidad de problemas que incluso amenazan la continuidad del negocio.

Hace unos meses tratamos los casos de las disputas familiares en el Grupo Eulen o en Galletas Gullón. Los problemas sucesorios de estas dos empresas provienen de una deficiente o inexistente previsión de la sucesión de la cabeza empresarial y contrastan con otros dos casos recientes que sí parecen haber resuelto satisfactoriamente este paso como son el relevo de Amancio Ortega en Inditex y de Steve Jobs en Apple.

Estamos hablando de grandes empresas, imperios incluso, que han de tener previsto el relevo de su máximo responsable para evitar estos problemas pero en el caso de las pymes tampoco debemos descuidar este aspecto.

Sobre todo porque precisamente las pymes suelen carecer de una organización o de una jerarquía que pueda facilitar ese relevo. En muchas ocasiones la sucesión accionarial no se corresponde con la ejecutiva, ya que las participaciones pueden pasar a manos de personas que no tienen nada que ver con el negocio y que pueden no estar capacitadas para su gestión por lo que la cosa se complica.

Tengamos en cuenta ésto, el futuro de nuestra empresa, de nuestro empleados o de los ingresos de nuestra familia pueden estar comprometidos. En la medida de lo posible diseñemos una estructura que permita dar el paso sin que el negocio se resienta.

En Pymes y Autónomos | El protocolo familiar en la pyme

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