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Cuando tenemos en mente, nos planteamos o decidimos tirar para adelante un negocio, la gran mayoría de nosotros piensa en el gran negocio, en la gran idea, en la gran estructura, en la gran obra, pero pocos piensan que a veces en los negocios simples se encuentra la llave del éxito, se encuentra la base de la gran obra.

¿Eso quiere decir que no tenemos que tener ambición de un gran negocio? No, no es eso. Por supuesto que hemos de tener ambición de que nuestro negocio sea grande, de que nuestro negocio se haga inmenso, pero para ello podemos haber partido de poco o de la nada, de lo más bajo.

De lo que se trata es de no querer en muchas ocasiones de inicio el negocio con un edificio comprado, mil empleados, doscientos coches de empresa y cincuenta departamentos internos de la empresa. De lo que se trata es de plantearnos un objetivo, una idea a gran escala, pero desde un planteamiento inicial conservador.

Así y a mi entender, el gran error de muchos emprendedores es querer empezar la casa por el tejado, cuando a veces para conseguir el mejor tejado no hemos de empezar por el más grande y portentoso de los cimientos. Pues a veces un exceso de cimientos iniciales, puede impedir que la idea se haga viable o que se pueda sostener.

En Pymes y autónomos | Crea tu empresa paso a paso (I)
Imagen | AlexSlocker

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