Sigue a Pymesyautonomos

oficina.JPG

Este es el título de un estudio publicado por Cisco, en el que participaron unos 2.600 trabajadores de 13 paises, y que concluye que 3 de cada 5 trabajadores no necesitan ir a la oficina para ser productivos. Es más, ese mismo porcentaje, el 60%, prefiere cobrar menos siempre que pueda tener un horario y condiciones de trabajo flexibles. En España el porcentaje, sobre este último punto, alcanza el 75%.

¿Es por tanto necesario, en las actividades en las que se puede implantar el tele-trabajo, disponer de una oficina? ¿Podemos reducir gastos en la empresa, en la medida en que prescindamos de ese espacio común, dejando la libertad de horarios, de movilidad y de organización al trabajador?

Yo, que llevo más de 5 años trabajando de este modo, no voy a ser quién dé una visión negativa del tele-trabajo. La cuestión es que tanto la empresa, como el trabajador, deben estar preparados para poner en práctica este sistema. Primero, la empresa debe poner los medio necesarios para llevarlo a cabo, adaptación de sistemas informáticos para procesar información, acceso a documentos, etc. Eso puede suponer un coste que ponga en dudas la rentabilidad del cambio.

El trabajador también debe hacer un esfuerzo inicial, sobre todo en el aspecto de la responsabilidad y en el de la adaptación. El tele-trabajo no parte de la premisa de “yo lo hago cuándo quiera y dónde me da la gana”. Si formamos parte de una organización, es posible que el trabajo de otros dependa del nuestro, por tanto el hecho de que nos restrasemos, o reportemos nuestro trabajo a horas intempestivas, puede afectar a las tareas de los demás.

Por otro lado, el trabajo, se haga donde se haga, ha de llevarse a cabo en un entorno lo más “amigable” posible. Por tanto, aunque sea en casa, debemos tener un espacio adaptado, para estar cómodos y trabajar adecuadamente.

Respecto a la productividad, los trabajadores manifiestan que este sistema aumenta la productividad, y el 45% reconocen que pueden hacer hasta 2 ó 3 horas extras al día, con este sistema. Esto también puede ser un componente de riesgo, a largo plazo. Si tenemos el trabajo en casa, puede darse el caso de que no seamos capaces de desconectar, como haríamos al pasar del entorno laboral al familiar. De esta manera, podemos pasar de trabajar en casa a vivir en el trabajo.

¿Puede además la empresa, permitirse el prescindir de ese espacio común, donde no sólo acuden los trabajadores, sino que se hacen reuniones, se recibe a clientes, etc? Cada una tiene una situación particular a este respecto, por lo que se ha de reflexionar sobre si la implantación del teletrabajo es posible o no. En mi caso, puedo decir que paso sólo un 20% de mi tiempo de trabajo en la oficina, pero probablemente no podría prescindir de ella.

En Pymes y Autónomos | El co-working, ¿una buena solución?
Imagen | urkonn

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

7 comentarios