Luchando contra tres prejuicios que atacan al pequeño comercio

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Liberarse de los prejuicios no es una tarea fácil

Ser una pequeña empresa trae consigo ciertos prejuicios contra los que resulta muy difícil luchar. Incluso antes de que abramos las puertas, ya existirán pensamientos fuertemente implantados en la mente de los consumidores que limitarán nuestro crecimiento, e ignorarlos no nos ayudará.

Creo que, aunque existen más, hay 3 prejuicios generales que debemos considerar a la hora de confeccionar nuestra estrategia comercial, administrativa y publicitaria, independientemente de nuestro sector de actividad. De ellos podemos extraer algunos consejos.

“No tendrán lo que busco”

Ser un negocio pequeño limita nuestro stock, de modo que las estrategias de comercio generalista pueden no ser las más ventajosas. En este caso, podría ser mucho más apropiado basar el comercio en un nicho de mercado, y basar nuestro stock en la especialización.

De este modo, con unos buenos proveedores y un estudio de necesidades, podríamos luchar para convertir el citado prejuicio en un “seguro que ahí lo consigo”. Las limitaciones de stock seguirán ahí según nuestro espacio físico, pero la posibilidad de acceder a productos de alta especialidad hará que nuestro servicio destaque sobre otras superficies.

“Seguro que es más caro”

Es evidente que no tenemos los mismos ratios de rentabilidad que las grandes superficies… igualmente no podemos negociar grandes pedidos con los que lograr descuentos. Siguiendo esta lógica, lo que podemos es luchar contra el coste psicológico y la expectativa, dando un servicio superior que coloque el precio ofertado a la altura del producto aumentado recibido por los clientes.

A mí personalmente no me gusta la idea de entrar en guerras de precios, pues solo consiguen ahogarnos lentamente. Me gusta hablar de rentabilidad y de calidad. Hay que buscar el mercado adecuado y facilitar las vías de comunicación para cambiar el prejuicio por un “ofrecen el mejor servicio”. ¿Alguien dijo internet?

“No son de confianza”

Puede que, por nuestra condición de pequeños comercios, tengamos que ofrecer garantías extras que aumenten la confianza del mercado. Además, no debemos olvidar los procesos postventa y la atención personalizada.

Una buena predisposición a la resolución de problemas no es suficiente “¿Por qué?” Pues porque ninguna persona la conocerá hasta que no se conviertan en clientes. Por eso es posible que tengamos que hacer esfuerzos por demostrar la calidad y confianza del servicio prestado en las comunicaciones públicas.

Acércate a los proveedores e infórmate sobre las garantías que dan y cómo de cubiertos están los clientes. Al mismo tiempo estudia si es necesario realizar coberturas extras, nunca perdiendo de vista la rentabilidad del negocio, por supuesto.

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Imagen | Josef Grunig

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